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29-X-2006 Atravesamos el pueblo en dirección norte siguiendo una pista hormigonada. Nada más salir del pueblo pararemos unos minutos para admirar un pequeño edificio cuadrado a mano derecha. En su día fue la minicentral eléctrica que abastecía Torre. Al igual que en el pueblo de Salientes, esta central fue construida mucho antes de que se acuñara la palabra ecología, y es una pena que no haya la voluntad política necesaria para volver a ponerlas en marcha, por lo menos como complemento a la red convencional. Cuando la pista que estamos siguiendo se divide, seguimos por el ramal de arriba, para repetir luego la operación unos minutos más tarde. La pista sube de forma muy suave mientras rodea la cima del Montihuero, desde donde una serie de impresionantes paredes y canales caen hacia nosotros. El contraste con las atractivas y fértiles praderas de Treméu que nos acompañan a la derecha es muy notable. Aunque nosotros las empleamos para acercarnos a las cumbres, las pistas de montaña suelen tener una finalidad agrícola. En el caso de nuestra ruta la pista sirve para dar acceso a la majada Las Verdes donde encontraremos una cabaña moderna del tipo empleado por los pastores que cuidan los rebaños de la trashumancia. Como siempre, en estas montañas donde hay ovejas hay mastines, así que sin acercarnos demasiado seguiremos por la senda que sube al lado del río hasta la laguna Las Verdes. Este diminuto espacio protegido es una delicia, y para muchos que llegan aquí la oportunidad de poder observar el incansable y rasante vuelo de los aviones y golondrinas sobre la superficie de la laguna es especialmente atractiva. En cambio, para otros resulta igualmente atractivo tumbarse en la hierba y simplemente mirar el lento caminar de las nubes o del sol. Cuando finalmente sintamos la necesidad de abandonar la comodidad de la laguna, nos veremos en la obligación de optar entre volver a Torre o seguir la ruta. De escoger la segunda alternativa, hay que entrar en el Canalón, una dura prueba para los que antes se acomodaron en exceso a lo horizontal. No todo es sufrir, no obstante, y las formaciones rocosas a nuestra izquierda nos distraerán mientras despachamos la empinada subida que nos deja en un gran circo herboso. Al fondo veremos una rampa de hierba muy evidente que subimos de izquierda a derecha para alcanzar un collado justo al sur de la cumbre principal. Una vez en el Montihuero, sacaremos un mapa de la zona para poder identificar todo lo que nos rodea: el macizo del Catoute al suroeste, la sierra de Villabandín al sur-sureste, las Ubiñas al este, Peña Orniz al nor-nordeste, Penachana al nor-noroeste, el Cornón al oeste-noroeste y el Muxivén al oeste. Abandonamos la cumbre en dirección sureste y cruzamos la poco definida cumbre de las Eras, al otro lado de la cual hay una llanura herbosa. Desde aquí bajamos hacia el oeste por una pendiente bastante pronunciada. Estamos entrando en una especie de embudo natural, del cual la única salida es una pequeña riega que atraviesa las paredes de la cuesta Los Cerros en su único punto débil. Al salir de lo más estrecho de la riega buscamos la forma de bajar en diagonal (sureste) por una pendiente escalonada a la izquierda. Ésta es la zona más incómoda de la bajada pero responde bien a un poco de paciencia, y nos conduce poco a poco a un terreno más llevadero, y luego al Collado de Corralines. Una estrecha senda se dirige hacia el norte ahora, sin apenas perder altura, pero se pierde enseguida en una vaguada que seguimos hacia abajo, dejándonos guiar por los muros de las dos fincas de la Veiga Viecha. Rodeamos las fincas por la derecha hasta una finca que arranca un poco más allá del segundo de los prados. La pista nos lleva a la pista principal por donde subimos por la mañana, y de allí, de nuevo a Torre de Babia.
Ésta es una descripción aproximada de la actividad a realizar, basada en la bibliografía que se cita a continuación. Puede haber alguna variación entre el recorrido aquí descrito y el que se efectúe al llevarla a cabo. La documentación necesaria para la confección de esta página se ha obtenido en el libro "Por la Cordillera Cantábrica" de Robin Walker (Ediciones Trea). Aunque ésta no se usa en ningún caso con fines lucrativos, si alguien se siente perjudicado por la difusión de la misma, rogamos nos lo comunique y la retiraremos de inmediato. |
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