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Torre de Enmedio (2460 m)
15-VII-2006

    Son aproximadamente las diez de la mañana cuando dejamos algunos coches en Pan de Carmen y otros en Buferrera, esperando a nuestra vuelta. Esta vez somos pocos los caminantes (sólo doce) y habíamos decidido no venir en autobús.

    Coincidiendo con otro grupo de montañeros, Las Xanas, iniciamos el conocido camino hacia Vegarredonda, donde hacemos la primera parada. El calor ya empieza a apretar y la caudalosa fuente junto al refugio viejo nos refresca y nos concede unos minutos de respiro.

    Después el camino empieza a endurecerse: subimos la Llampa Cimera y elegimos la dirección del Colláu de les Merines. Tras otro respiro y tras llenar de nuevo los recipientes vacíos en Fuente Prieta, nos miramos con preocupación: el cielo por encima de la Horcada de Santa María empieza a tornarse´ cada vez más oscuro. Parece que la tormenta va a ser inevitable. De todas formas, intentamos llegar a la horcada, confirmando nuestros peores temores sólo unos metros por debajo de la misma: la tormenta estalla de forma muy violenta, graniza y algunos de los rayos que caen entre la Torre de Santa María y la Torre de la Horcada nos ponen los pelos de punta (sic). Tras quince o veinte minutos de aguantar el chaparrón, lo peor pasa y decidimos volver a bajar hacia Fuente Prieta donde hacemos una comida de la que no disfrutamos mucho. Las perspectivas para el resto de la ruta nos son muy halagüeñas.

    Tras la comida y con bastantes dudas, intentamos de nuevo el camino de la horcada. La mala suerte parece perseguirnos, porque tras cargar con las pesadas mochilas al hombro y reiniciar el camino vuelven a caer gruesas gotas de lluvia. Pero esta vez sólo son unas gotas y cesan antes de que lleguemos a coronar la horcada. Teníamos intención de subir a la Torre de Santa María, pero el tiempo perdido por la tormenta y las ganas de llegar a un lugar algo más resguardado cuanto antes nos decide a ceñirnos estrictamente a la ruta oficial: perdemos algo de altura para volver a subir con dirección a la Torre de Enmedio. Algunos compañeros descienden directamente hacia Les Barrastroses, donde tenemos pensado vivaquear. Subimos a la Torre de Enmedio sin demasiada dificultad y sin demasiado esfuerzo (el lastre más pesado, las mochilas, ha quedado abajo), y como la tormenta parece ya lejana nos volvemos algo más optimistas y decidimos otra vez apartarnos de la ruta oficial e intentar la Torre de La Horcada, desconocida para todos nosotros. La subida no es difícil, por una chimenea vertical que sube frente al colláu entre la Torre de Enmedio y la propia Torre de La Horcada, pero son pasos de grado III muy verticales y bastante largos, que nos hacen ser conscientes de que la bajada nos va a resultar más complicada. Después de la chimenea, ganamos la cumbre en dos minutos por terreno bastante más fácil (eso sí, con la piedra más rota, con lo que hay que extremar las precauciones). Y efectivamente, la bajada resulta más complicada. Preferimos asegurar nuestros pasos con un cordino e improvisando unos arneses con cintas de dynema. Sobre la chimenea por la que acabamos de subir hay un gendarme equipado con algunas cintas que nos permite un descuelgue bastante seguro.

    Contentos tras la aventura inesperada y tras el éxito de la misma, iniciamos el descenso apresurados. Nuestros compañeros que no contaban con este retraso han de estar preocupados y no falta mucho para la noche. Por otra parte quizás haya que buscar refugio, aún no tenemos claro si será seguro vivaquear al aire libre. La tormenta ha pasado, pero el cielo sigue bastante cubierto, y ninguno quiere despertarse a media noche en medio de una nueva tormenta.

    Bajamos al Jou de Los Asturianos y luego hacia Les Barrastroses, donde teníamos la intención de aprovisionarnos de líquido en la fuente y de montar el campamento. Pero parece que todo son problemas: la fuente de Les Barrastroses está completamente seca, no hay un atisbo de humedad por ninguna parte. De momento tenemos líquido, pero ¿qué haremos mañana?

    Pero como lo primero es pasar la noche, a poder ser secos, tomamos la decisión de bajar hasta el Colláu de la Fragua. En caso de lluvia podríamos resguardarnos en la gran cueva que hay por debajo.

    La cena se vuelve más alegre que fue la comida. Con la llegada de la noche parece mejorar el aspecto del cielo y empezamos a confiar en poder dormir al aire libre y secos. Y en caso de necesidad siempre tendríamos la cueva. Así que el grupo recuperó su habitual alegría, en parte por la mejoría de las perspectivas y en parte gracias a diversidad de licores que siempre llevamos en las mochilas para un caso de necesidad. Y estaba claro que este era un caso de necesidad, ¿no? Además, llevábamos mucho peso y había que aligerar algo para continuar la marcha al día siguiente. Y conservar el agua, que nos quedaba poca. Así que dimos buena cuenta de nuestras petacas, botellas, botas de vino, garrafones, etc. Tras lo cual pasamos una buena noche (creo recordar).

Torre de Enmedio   Torre de La Horcada        
Torre de Enmedio   Torre de La Horcada        

 

Torre de La Canal Parda (2350 m) y Torre de Los Traviesos (2390 m)
16-VII-2006

    Al día siguiente reanudamos la marcha. El día empieza a calentar con los primeros rayos del sol y otra vez empezamos a pensar en el poco líquido que nos queda. Haciendo cálculos muy optimistas confiamos en llegar a destino: el Lago de La Ercina bajando por la Vega de Aliseda. Un compañero más madrugador ya había salido con dirección al Jou Santu, a ver si de milagro podía encontrar algo de agua en la fuente de Les Bales, no con muchas esperanzas. Los demás salimos hacia las nueve de la mañana hacia el Jou de los Asturianos para desde ahí atacar la primera cumbre del día, la Torre de La Canal Parda. Llegamos a cumbre sin problemas, tras una continua pero fácil trepada que pronto nos obsequia con una de las mejores vistas del entorno de la Peña Santa. También tenemos otra agradable sorpresa en cumbre, donde volvemos a encontrar al compañero destacado en busca de agua: hubo suerte y tenemos unos litros más, aunque el sol sigue apretando, nos queda una larga jornada y no sabemos si nos llegará.

    De la Torre de La Canal Parda pasamos a la Torre de Los Traviesos. Los últimos repechos nos hacen pagar el esfuerzo realizado el día anterior, así que en cumbre ya hacemos un pequeño avituallamiento. Unos frutos secos, chocolate y poco líquido, que hay que economizar.

    Entre la Torre de Los Traviesos y la Torre Blanca encontramos un pequeño nevero, y sin dudarlo llenamos de nieve los recipientes vacíos. La nieve es vieja y no está del todo limpia, pero en caso de necesidad más vale eso que nada. Mientras tanto nos sirve para ir enfriando alguna cerveza que todavía nos queda del día anterior.

    Una subida fácil y no demasiado dura nos deja en la cumbre de la Torre Blanca, desde ahí casi todo hacia abajo cresteando en busca de la Verdilluenga, cerca de cuya base nos llega la hora de la comida. Esta comida tampoco es muy alegre, ninguno nos atrevemos a comer demasiado por miedo a la sed. Así que enseguida estamos otra vez en la brecha. Subimos a la Verdilluenga que será la última cumbre del día. Una breve pero bonita trepada nos sitúa fácilmente en la cima. Miramos atrás, para ver casi todo el trayecto hecho en el día, y nos invade un rayo de optimismo: queda bastante menos.

    Pero el descenso hacia la Vega de Aliseda es largo, monótono y siempre se hace eterno. Tampoco es que tuviésemos muchas esperanzas, pero el manantial que hay en la vega lleva muy poca agua y no muy limpia. Para el caso lo mismo nos vale el agua de los neveros.

    Al final tuvimos suerte. Inesperadamente encontramos una fuente (creo que la de la Camperona, consultado el mapa) y podemos beber algo más de una hora antes de lo previsto. Lo previsto era, por supuesto, el bar del Lago de La Ercina. A partir de aquí, aunque las piernas ya van quejándose bastante, las cosas se ven de otro color. Como siempre, disfrutamos de la belleza de la Vega del Texu, que ya nos hace presentir la cercanía del lago, nuestro destino. Cuando llegamos, a pesar de ya haber apagado la sed, nos acercamos igualmente por el bar. Siempre entra bien una cerveza para celebrar nuestra pequeña odisea.

    Después nos adecentamos un poco, cargamos la mochila en el coche y a Cangas de Onís, a comer y beber decentemente. Pero como se decía en un cuento que leí en mi infancia «esa es otra historia, y debe ser contada en otro momento».

Torre de La Canal Parda   Torre de Los Traviesos   Torre Blanca   La Verdilluenga
Torre de La Canal Parda   Torre de Los Traviesos   Torre Blanca   La Verdilluenga
             
Lago de La Ercina            
Lago de La Ercina            

 

 
   
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