![]() |
![]() |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
http://www.gmnava.com/ | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
![]() |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
25-VI-2006 Salimos de la plaza en dirección sureste, cruzamos un arroyo y tomamos la pista a la izquierda, siguiendo hacia el nordeste y pasando debajo de la iglesia. La religión observa el pueblo desde lo alto como ha hecho durante siglos, pero se ve totalmente dominada por una fuerza muy superior e infinitamente más antigua: la masa calcárea de la omnipresente Peña Ubiña. La pista que seguimos es nueva y no figura en el mapa original de Adrados, que la marca como senda, pero sube de forma constante hasta un punto donde gira hacia el norte para pasar debajo del pie del gran espolón oeste de Peña Ubiña. Aquí la abandonamos y remontamos en dirección este-sureste la gran ladera en que descansa la vertiente sur de la montaña, cruzando primero El Corral de los Cuetos y luego Las Vallinas para alcanzar El Ronzón, el más bajo de los dos collados que se encuentran a cada lado de La Carba. Nuestra posición nos ofrece muy buenas vistas de los puertos de Riotuerto, y de la vía normal a la Peña Ubiña, que nos queda a mano izquierda. También perfectamente visible ahora es el Alto Terreros, adonde dirigimos nuestros pasos, y desde donde empieza la sección más interesante de la ruta. Sin apenas perder altura seguimos una estrecha senda para cruzar después un pedregal, soslayar unas placas de roca de color rosa y así entrar en una canal donde observamos manchas de pintura amarilla. Seguimos las marcas, que nos conducen a un amplio hombro en el espolón nordeste de Ubiña, y desde el cual podemos estudiar el tramo siguiente de la ruta. En una situación majestuosa entre la pared norte de Peña Ubiña y el Cuetu les Cabres cruzamos una pedrera para alcanzar el pequeño collado al suroeste de este último. ¿Qué le pasaba por la cabeza a un pastor de Extremadura al llegar hasta este punto con su rebaño?, nos preguntaremos maravillados. El letrero pintado en una roca que nos indica que la Senda merina termina en este punto no tiene mucho sentido, si lo pensamos un poco. Salvo que las ovejas merinas se alimentaran antiguamente de piedras, este no parece un sitio muy adecuado para terminar una trashumancia de casi quinientos kilómetros, del tipo que nos cuenta Víctor Guerra en su artículo. Ignoramos, pues, el texto y seguimos hacia el norte debajo del Prau Capón y la Puerta de Arco, bajando según la dificultad del terreno para llegar al final a la parte central del valle de Covarrubia, donde enlazamos con la senda que sube desde el refugio del Meicín. Por encima de nuestras cabezas hay una pendiente bastante pronunciada que subimos con paciencia para llegar a un estrecho collado, la Pasada del Siete, donde todo parece terminar, pero que en realidad sólo marca el principio del final de esta sección central de la ruta. El collado de la Pasada del Siete, la clave de nuestro acceso a la cumbre del Fontán Sur, que tenemos enfrente y encima de nuestras cabezas, es un collado doble, y es importante situarse en el del oeste, justo debajo de las paredes de la cumbre del Siete. Seguros, entonces, de nuestra posición, bajamos la oscura, húmeda y fría canal par ponernos en la parte alta de los Joyos de Cueva Palacios, por donde las merinas bajaban para acceder a los pastos de Agüeria. A diferencia de estos humildes animales, nosotros avanzaremos por debajo de las paredes del Siete, siempre a mano izquierda, para entrar en el Canalón del Buey. Esta gran rampa, pedregosa y empinada, pondrá a prueba nuestra paciencia, pero pocos momentos nos pueden recompensar tanto como la salida de la canal a la vertiginosa cresta entre El Siete y el Fontán. «Esta salida es llegar a un asombro de espectáculo; es el asomarse encima de la Babia entera, que está desplegada a nuestros pies como la más maravillosa y resplandeciente panorámica», escribía Lueje sin exagerar en lo más mínimo. Luego sólo nos queda una breve subida para alcanzar la cumbre del Fontán Sur, con sus extensas vistas sobre toda la Cordillera Cantábrica, que mapa en mano iremos descifrando poco a poco y sin prisa alguna. Esto hay que saborearlo. La bajada se hace en dirección noroeste, y luego norte, hasta alcanzar un pequeño y sencillo destrepe, la Horcada del Fontán, próximo al Prau. Pasando a la vertiente oeste de la cresta bajamos en dirección noroeste hasta una pradera donde giramos hacia el suroeste (hitos) y seguimos el descenso. La cresta entre Ubiña y el Fontán nos queda a mano izquierda, y enseguida aparece delante de nosotros una canal bastante estrecha y profunda, en la que entramos con cuidado y por la que bajamos hasta la gran pedrera en su base. Seguimos bajando; la piedra cede terreno a la vegetación y de repente estamos al lado de los restos de un corral junto a la Peña la Becerrera. Para terminar el día sólo queda ponernos en la pista, la misma que subimos por la mañana, y pasearnos plácidamente por debajo de las enormes paredes de esta sobrecogedora vertiente del macizo de Ubiña.
Ésta es una descripción aproximada de la actividad a realizar, basada en la bibliografía que se cita a continuación. Puede haber alguna variación entre el recorrido aquí descrito y el que se efectúe al llevarla a cabo. La documentación necesaria para la confección de esta página se ha obtenido en el libro "Por la Cordillera Cantábrica" de Robin Walker (Ediciones Trea). Aunque ésta no se usa en ningún caso con fines lucrativos, si alguien se siente perjudicado por la difusión de la misma, rogamos nos lo comunique y la retiraremos de inmediato. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||